Este proyecto abordó la estabilización de un tramo crítico de 2.5 km del sendero GR-10, con alto riesgo de desprendimientos que amenazaba la seguridad de excursionistas y el acceso a un refugio de montaña. Nuestra solución combinó el análisis geotécnico con la instalación de mallas de acero de alta resistencia y anclajes mecánicos pasivos, integrando el sistema de forma mínimamente invasiva en el paisaje rocoso. El resultado fue una reducción del 100% en incidentes reportados en la zona durante la primera temporada, garantizando un acceso seguro y preservando la integridad visual del entorno natural.